Envidia

No sé si al cambio climático se le imputará también la culpa de generar tan cruel sentimiento, o si será la polarización de la tierra quien influirá negativamente en las personas desencadenando en ellas, esa dentera dañina hacia los demás. Quizás, las estrellas medien y la fuerza gravitatoria que impone la luna sobre la tierra aporte su granito de arena ¿será un virus?; la causa sigue siendo un mito para la ciencia, la astrología y hasta para “Pasaje a lo desconocido”, pero algo de lo que no tengo la más ínfima duda es que: cada día se hace más intenso en las personas inoculadas -en caso de que sea un virus- el ávido apetito de ver con “malos ojos” cada logro en la vida de los demás, cada meta alcanzada, cada ropa comprada, cada pareja, cada cosa y hasta la recontrapeluza de cada cosa. Iniciamos así este debate, llamando a la reflexión a los científicos del mundo -invoco a Carlos J. Finlay- estamos precisando de una eficaz vacuna, una que erradique esta pandemia, que borre de la faz de la tierra este mal que nos abruma; estamos necesitando la cura definitiva, para la envidia.
Está demostrado científicamente que los portadores de esta malvadilla pasión, son generalmente, portadores también, de una serie de trastornos y defectos los cuales tratan de camuflar de forma “sutil”: encontrando defectos en todo cuanto su vista alcance y dejando “caer” sutiles, venenosos comentarios que, posteriormente, serán esparcidos por el viento, por los demás contagiados. Muchas veces estas acciones están sujetas a un proceso psicológico llamado: proyección, un mecanismo mediante el cual una persona le atribuye rasgos, características, defectos, enfermedades etc. a otra, cuando en realidad es él, quien porta de la condición; en tal caso estaría justificado: está enfermo (a).
Hay que dejar claro que no es lo mismo: crítica constructiva que, envidia destructiva. Puede darse el caso de que UN DÍA te equivoques en la elección de la ropa que usarás y te veas mal, o que UN DÍA compres algo que no sea de la mejor calidad o no tenga la mejor vista, puede ser que UN DÍA andes mal acompañado; pero ¿todos los días vas a estar equivocado y siempre para la misma persona? No, eso ya es jodedera. Para los envidiosos no hay descanso, todo lo tuyo está mal, todo lo de ellos está bien y siempre son los de las mejores elecciones en todos los aspectos de la vida.
Hasta hace unos años, la incidencia de la patología en cuestión, era predominante –casi exclusiva- del sexo femenino, pasaba lo mismo que con los chismosos (no entraremos en el tema del chisme porque ahí si hay tela…), pero debido al calentamiento global –por echarle la culpa a alguien- hemos tenido un alza considerable en los “hombrecitos”, a quienes, por cierto, no nos queda nada bien ese papel.
Si le dices que vas a viajar a X país, responden: ese es lo más malo que tiene Europa, los precios son carísimos, el frío horrible y la violencia… si le comentas de la casa que se compró un amigo tuyo en X reparto de La Habana te “corta el rostro” diciéndote: ¿en ese monte? Casa linda la de “fulana” en Guaro (Mayarí), eso sí es una casa, una mansión. Si te pones el rojo, te dice que el azul es mejor y si te pones el azul te dice que el blanco. No son capaces de encontrar algo bueno en nada de lo que miran, tocan o escuchan; siempre que lo percibido no sea de ellos están preparados para atacar con lengua viperina y ojos dañinos.
Sin dejar de ser sinceros ¿Cuesta tanto dar un pequeño elogio? ¿Te matará entregar una opinión de buena fe? En fin, para mí, los envidiosos no tienen cabida en el mundo de las personas de buena voluntad. Si es una enfermedad que se atiendan antes de que empeore el cuadro y no tenga vuelta atrás; si es cuestión del cambio climático, el calentamiento global, las estrellas o el bloqueo, pues no hay nada que hacer y habrá que colocarle al lado como se le ponía a aquellos enredados problemas matemáticos de la secundaria NTS (no tiene solución) y tratar de soportarlos –si fuera obligatorio- o mandarlos a “freír tusas” –si fuera posible-
Se feliz y ayuda a los demás a serlo, las buenas acciones no matan, al contrario, ayudan a vivir. Siempre orgulloso de lo que soy, les recuerdo que nosotros no pedimos ser cubanos, sencillamente, tuvimos mucha suerte. Mil bendiciones a todos, que la vida les sonría y que cada paso que den sea firme y estrictamente bien calculado, reciban el saludo cariñoso de este amigo que los quiere: El cuetense intranquilo.

Anuncios

Acerca de El cuetense intranquilo

Soy un sencillo intruso que se somete a pruebas que el destino le pone, escribo lo que quiero mientras pueda, el día que no pueda escribir lo que quiero, me dedicaré a pensarlo. Amo a mi familia más que a mi mismo. Soy de Cueto, Holguín, Cuba y tú?
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s